Fuentes invisibles de contaminación doméstica
Muchas veces, los peores culpables pasan desapercibidos: velas perfumadas, aerosoles de limpieza, cocción a altas temperaturas y textiles que desprenden microfibras. Detectarlos implica seguir pistas de olor, residuos y molestias respiratorias. Un breve registro diario ayuda a relacionar síntomas con hábitos. Reducir la fuente siempre rinde más que intentar corregirlo todo después con filtros o fragancias que sólo enmascaran el problema sin resolverlo realmente.